sábado, agosto 12, 2006

Luz verde.

Días de eternas despedidas, de momentos duros, de verte llorar como nunca pensé podías hacerlo.Me senté en tu cama, antes “nuestra” cama, nada en ese lugar parecía diferente, salvo tú y yo, las mismas cortinas, el puto perro que insistía en subir (como siempre lo tire lejos) por suerte no tienes reloj en tu “guarida”.Me llenaste de te amos, como si pudiera cargarlos en la mochila y traérmelos conmigo para no extrañarte, me sentí como un pendejo tonto que deja atrás la seguridad por buscar un mejor futuro, tus ultimas palabras no las puedo borrar: “Esta es tu decisión”.Adios.

Frió del que solo se puede sentir a las 7:30 am, pero para mi es casi un detalle menor, nada importa, estoy a media hora de tomar el bus y eso ocupa toda mi atención. Ultimo pasó, verifican que esté todo en orden, partimos, duermo por no se cuantas horas, ya estoy en la frontera.

El reproductor en un volumen moderado hace las veces de banda sonora de mi vida, suenan “Los Bunkers” y algo me roba un minuto de felicidad, la música tiene eso te lleva a situaciones sin dejar que opines. Si le pregunto a Durán, ¿Cuándo escribiste “Ahora que no estas”, te sentiste hecho mierda? me diría: “No tanto como tu al escucharla”.Es cierto nunca olvidare cuando bajando por la cordillera escuche:

“…Ahora es evidente
que tú duermes con otro
y no era tan difícil
como me dijiste ayer…”

No podía ser de otra forma, pegaste duro como siempre. Creo que me viste desde el primer paso, no te sorprendiste porque sabias que en esta fecha vendría, es más sin ser ególatra, siento que hoy venias por mi. Cobarde ¿Por qué no apareciste sola? ¿Era necesario el ruido del motor? medio bar esperando ver quien era el dueño de esa moto.

Hola, tanto tiempo, ¿Cuándo llegaste? que conversación más estúpida y el pobre tipo solo te mira y sonríe al compás de tus preguntas sin sentido. Veo que no le hablaste de mi, se nota me ve como a un amigo de su novia que llego de un viaje, si supiera que ese viaje es la razón por la que hoy el te acompaña. Perdiste niñita, una vez más perdiste, esta no era tu noche como esperabas, la tristeza salta de los ojos no solo como lágrimas y yo recibo con hombría los tristes golpes que tiras. Me miras, él solo se preocupa de tu mano mientras lo abrazas, yo también te miro, me gustan las cosas de frente pendeja, vuelve a mirarme.

Mis amigos parten a Valparaíso, la noche esta empezando y yo no tengo ganas de nada el frió se hace presente, soy el único que lo percibe, nadie me cree que no quiero ir porque estoy cansado, me conocen, saben bien que no estoy para bailes. Suerte, hoy llego hasta aquí, pásenlo bien, nos hablamos mañana chao cuídense.

300 pesos en el bolsillo, aclaran que hoy es día de larga espera por un viaje a casa. Ese sonido lo conozco, me levanto y miro con miedo pero solo yo lo noto, tú no puedes ver mis ojos el casco no te da tanta claridad, además no soy un punto de atención en tu camino. Semáforo en rojo, paraste y cagaste, estas a mi alcance, las monedas no pesan lo suficiente para hacerte caer, si las lanzo con toda la rabia que tengo te puedo desestabilizar y con suerte caes. Te miro y no quiero evitar mi risa, me rió y anulo el ruido de tu motor esperando partir.

Supe días antes de venirme que estabas recuperándote, un yeso y los cuidados de tu novia te ayudaran. La culpa no fue tuya y por lo mismo me arrepiento, la luz verde me dio el vamos y lo hice, te vi caer y no sentí pena, aun escuchando el único grito que diste, recogí mis monedas y camine. Ella esperaba tu llamado, lo hace siempre.











1 Comentarios:

Blogger johanna dijo...

y bueno... luz verde pa comnzar estas lineas y dejarte un saludo desde esta pieza.

te kiero mucho amigo


nos vemos luego, si?

5:04 p. m.  

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