
Suena el teléfono. Como siempre no lo encuentro. Puto celular le da por esconderse y seguir sonando, lo busco bajo la cama y no aparece. Sigue sonando, me obliga a levantarme. Sigue sonando, por fin lo veo. Deja de sonar.
Matilda, siempre llama como a las 5 cuando se siente sola. Cuando su mama sale a buscar a su hermanita y el papa esta trabajando. Ella es medio mamona, es grande pero aún se siente pendeja, a ratos eso me aburre, me hace sentir mayor y no quiero. Yo estoy bien con mis 16, no quiero vivir como uno de 20 o más. La Mati debería entender eso. Me convence, 5:15 voy en viaje.
No pensé que hacia tanto frió, por lo mismo solo me tire el polerón encima. Está raro Valparaíso, tiene como pena, se le ve medio cansado. Igual creo que llegando al departamento me voy a cagar de calor. Buena elección, además a la Mati le gusta. Y a mi me gusta que me lo diga.
Me veo en el espejo del ascensor y me doy cuenta que es una de las pocas oportunidades en las que logro verme. Por fortuna es cuando menos soy el que realmente soy.
Coco es la primera en recibirme. Tiene como mil años y es la gata más gorda que conozco. Un día cuando éramos más chicos y la Mati vivía en una casa del centro, se arranco. Todo el mundo la buscaba. La mamá lloraba todo el día, las tías le decían que solo era una gata y que las gatas volvían solas.
El papá puso una recompensa después del quinto día y nosotros pensábamos en todo lo que podíamos hacer con ella. Fue buscando a la Coco que nos dimos el primer beso. Fue buscando a la Coco que me enamore por primera vez.
En la pieza de la Mati siempre esta todo igual, todo ordenado. Los peluches en la misma posición, los libros y revistas también. Cada vez que vengo me pide que no le desordene tanto. Creo que soy al único que deja mover casi todo y acostarse en la cama con las zapatillas puestas. Igual hoy me las saque.
Cantamos un rato, como casi siempre. Canciones tontas, que nunca llevaríamos en el reproductor pero que nos gusta cantar cuando estamos solos y que cuando suenan y hay más gente nos hacen cómplices.
Se puso un vestido cortito, con los jeans abajo. Salta y se ríe. Se ve mucho más linda cuando lo hace. Cantando creo que fue la segunda vez que me enamore.
Antes de ver una peli buscamos jugo y cosas para comer, en su casa siempre hay cosas ricas. La Mati saco unos chocolates que nunca habíamos comido y me miro distinto. Ese día nos miramos distinto.
Nunca imagine despertar con Matilda al lado. En la misma cama. Con el mismo olor. Comiendo chocolates fue la última vez que me enamore.
Por suerte fue con ella.